A veces, en los mas intimos momentos de soledad, donde el barullo de la ciudad se esconde, cuando el aire se torna un tanto violeta, y la alfombra comienza a sentirse aguamarina, aparece esa imagen, donde estás, ... estoy, arinconados en la obscuridad, en el refugio intimo, donde los latidos comienzan a suavizarse, el frio huye de nuestros cuerpos, volteo al espejo y nos veo juntos, plenos, las miradas complices, un paseo de sal y luna. En la cocina y en el comedor, las sonrisas picaras, los movimientos lentos y picantes, me quedaría con los granos de azúcar que desprenden tus labios al sentirme, no sabes ocultar los gritos en silencio de tus ojos, de tus caricias y de tus suspiros, al fin, un juego tremendo del destino. Procuro sentir todas las cosas que cruzan nuestra mente, los brillos de las estrellas que chocan con tu cabello; oigo la batalla del viento, luchando contra el aroma del cafe por las mañanas, mientras siento tu aliento al despertar, el sol también despierta, susurra los buenos días, ......... contigo.


Con toda la intención de enamorarme pendejamente de ti.

4 complices cínicos

  1. ge zeta on 11 de noviembre de 2008, 17:33

    El amors, el amors!

     
  2. Israel on 12 de noviembre de 2008, 7:36

    Saludines ...
    el primer paso para comenzar a amar es olvidar ... date la oportunidad !

    un abrazo.

     
  3. Vanto y Vanchi on 13 de noviembre de 2008, 8:05

    Awww...

    ...yo ya me fusilé tu frase, la del final...como ya te habrás dado cuenta.

    Para variar, hoy te pensé mucho.

     
  4. ®øЮïgõ on 13 de noviembre de 2008, 16:12

    nacio para ser robada por esos labios aguamielosos.