A veces, en los mas intimos momentos de soledad, donde el barullo de la ciudad se esconde, cuando el aire se torna un tanto violeta, y la alfombra comienza a sentirse aguamarina, aparece esa imagen, donde estás, ... estoy, arinconados en la obscuridad, en el refugio intimo, donde los latidos comienzan a suavizarse, el frio huye de nuestros cuerpos, volteo al espejo y nos veo juntos, plenos, las miradas complices, un paseo de sal y luna. En la cocina y en el comedor, las sonrisas picaras, los movimientos lentos y picantes, me quedaría con los granos de azúcar que desprenden tus labios al sentirme, no sabes ocultar los gritos en silencio de tus ojos, de tus caricias y de tus suspiros, al fin, un juego tremendo del destino. Procuro sentir todas las cosas que cruzan nuestra mente, los brillos de las estrellas que chocan con tu cabello; oigo la batalla del viento, luchando contra el aroma del cafe por las mañanas, mientras siento tu aliento al despertar, el sol también despierta, susurra los buenos días, ......... contigo.
Con toda la intención de enamorarme pendejamente de ti.
A veces en el camino, entre una canción y otra, miro la gente pasar, recuerdo historias, recabo recuerdos y muy de vez en cuando te recuerdo, lo hago a propósito, trato de engañar a mi mente y sacarte de ahi, quizá crei que se acostumbraría a ignorarte, pero como engañar al corazón, a ese que tiembla al oir tu nombre, ese que se acongoja al saber que no estás, a ese que se destruye solo, al no poderte hablar, ese que en este momento grita tu nombre, y tu estás aquí...regalandome tu ausencia